El premio “Saberes Compartidos” fue para el Centro de Jubilados y Pensionados

El premio “Saberes Compartidos” fue para el Centro de Jubilados y Pensionados

El Centro de Jubilados y Pensionados de la localidad de Las Higueras ganó el rubro “Saberes Compartidos” en la décimo primer edición de Sabores y Saberes.
Compartimos con ustedes el texto ganador, evaluado por los Jurados detallados: Docente Universitaria Alcira Rivarosa, Historiador Daniel López y Artista Plástico Matías Tejeda.

 

Finalizando el Siglo XIX, por la década de los 80, la mayoría o por lo menos un gran grupo de inmigrantes llegaban a la Argentina huyendo de sus países de origen, italianos, españoles, rusos, turcos…y llegaban a nuestra querida patria atraídos por la paz, el trabajo, la riqueza, el progreso y como decimos desde acá, a hacerse “la América”, en barcos atestados de personas con grandes ilusiones y fuertes esperanzas y sobre todo muchas necesidades.

Grandes familias completas, el padre o el hombre joven llegaban a probar una nueva vida. Y arribaban a los puertos más importantes del país Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, donde las esperanzas eran más concretas y reales, ya que el desarrollo parecía que estaba aquí, la agricultura y la ganadería eran la principal actividad y la acción se concentraba en estos precisos sectores y luego y de acuerdo a las posibilidades irían emigrando hacia el interior.

Algo que en la realidad no se concretó ya que toda la actividad fuerte se concentró específicamente en Buenos Aires, porque el progreso no llegaba al interior y donde se unió el poder, el crecimiento y las grandes familias adineradas. Y esa revolución industrial con la que se soñaba se limitó a los inmigrantes que se enriquecieron con la venta de tierras y la exportación de productos agropecuarios.

Mientras tanto el poblador local del país, el indio aniquilado y el gaucho, libre e independiente, incomprendido, malevo y agresivo, imposibilitado de adaptarse a los cambios, sabedor de las tareas rurales debió enseñar a los gringos que desconocían totalmente las labores del campo.

En estos momentos la mayoría de la población estaba definida por dos clases sociales bien diferenciadas entre los ricos y los pobres.

Cualquiera de estos inmigrantes podría ser un buen ejemplo de esta historia, el italiano que desilusionado por un presente frustrante en la Patria Vieja se instala en Santa Fe y es contratado para trabajar en la construcción del ferrocarril Andino, en este caso para unir las ciudades de Villa Nueva (luego Villa María) con Río Cuarto (con dos estaciones intermedias una de ellas seria Las Higueras) incluido un puente para entrar al río Cuarto, una obra que había encarado el gobierno Nacional desde muchos años atrás para cumplir un desarrollo económico y para dar auge a la obra pública, a la mano de obra de tanta gente con trabajos serviles, mal pagos y explotados. Y se va trasladando hacia el interior y así llega hasta una localidad vecina, donde vive su propia historia formando una familia, una vida y se instala en un paraje rural, la Estancia La Valencia y el será parte de esta historia.

O podría ser la historia de otro inmigrante, el que de llego de España, que joven y deseoso de progresar se instala en la zona con un negocio de ramos generales y dado que sus insumos no llegaban de primera mano se debían trasladar hasta donde llegaba el ferrocarril, por lo que deberá retirar la mercancía comprada en la Ciudad de Río Cuarto y junto a los suyos deberían cruzar en carreta el puente de la ciudad sorteando a los asaltantes que se encontraban escondidos entre los famosos médanos riocuartenses , proveerse de ellos y volver con la carga en las mismas condiciones de inseguridad y que con la creación de una estación de ferrocarril más cercana vivirían con más tranquilidad este proceso, y el será parte de esta historia.

O la historia del criollo que, radicado en quintas del denominado pueblo viejo, que fuera considerado como la urbanización inicial de la localidad que se dedicaban a las tareas rurales y principalmente a la activad de la faena de animales propiedad de campesinos de la zona y tanto para el consumo propio o el comercial, y ellos serán parte de esta historia.

Y cuantos como ellos serán parte silenciosa de esta historia, cuántos de ellos que transitaran la época en que en Buenos Aires, ajenos a esta pequeña realidad, eligieron como presidente en el año 1892 a Luis Sáenz Peña que renunciara a su cargo el 22 de enero de 1895 por una fuerte crisis política que agobiaba al país, asumiendo su vicepresidente José Evaristo de Uriburu del Partido Autonomista Nacional, y que llegaría a ventajosos acuerdos para el ferrocarril, tan beneficiosos para el futuro de los pueblos que comenzaran a surgir gracias a estos eventos ya que estas poblaciones se fueron dando después del trazado de las vías férreas y principalmente después de la construcción de las estaciones ferroviarias.

Durante ese mismo año se realizará un censo nacional que nos dirá que el ingreso de inmigrantes era masivo y la agricultura se extendía hacia el interior rápidamente por lo que el uso del ferrocarril era de suma necesidad, que la ganadería se organizaba de otra forma alejada de las vías o tal vez encerrados en corrales que enmarcaban la propiedad privada y se incrementaba la migración de la población de la ciudad al interior.

Estas historias terminaran modificando la vida de una población rural que se verá colonizada y abastecida de bienes y servicios y que comienza a surgir.

Y a la vez, sin conocer dichas historias familiares, también por esa época una familia de ricos terratenientes, que estaba instalada en un campo de la zona en donde hoy es la Universidad Nacional de Río Cuarto, la formada por el Sr. Silvano Funes, donan al ferrocarril una fracción de terreno para continuar con el trazado de las vías, creándose así una estación de Ferrocarril que el 6 de noviembre de 1895 paso a ser el pueblo de Las Higueras.

En un primer momento se la conoció como la estación Funes y el nombre de “Las Higueras” responde a dos versiones que circulaban; los viejos pobladores aseveran que el nombre de la Estancia propiedad de los Funes, llevaba ese nombre, o por la cantidad de árboles de higueras que había en la zona desde muchos tiempos atrás.

Y a partir de estos acontecimientos los pobladores que se encontraban cercanos a este cuadro, que no era un gran núcleo urbano y atraídos por la actividad propia de la estación y el progreso que eso significaría y que se supone que poco a poco se fueron sumando y fueron conformando los primeros habitantes de este pueblo que hasta ese momento eran ajenos a estos acontecimientos e inmersos en sus propias vidas desconocían lo que se avecinaba, el trabajo en equipo para el bienestar de todos.

El avance del pueblo fue lento, pero sin pausas, y se comenzó a trazar de acuerdo a las necesidades de los pobladores que junto al tren van llegando repletos de ilusiones y necesitados de comenzar una vida nueva vacía hoy pero que a lo largo de los años se iba a ir llenando de todo contenido, cercana a una creciente ciudad como Río Cuarto que facilitaría más la tarea ya que se importaba de ella las personas y los servicios que se necesitaron.

Todo estaba por hacerse y los propios lugareños dedicaron parte de su tiempo a la tarea comunitaria que daría lugar al progreso, las obras de agua, de electricidad, el servicio médico, la policía, la instalación del almacén de ramos generales y mientras estos acontecimientos se concretaban, los pobladores se trasladaban a la Plaza Roca de Río Cuarto donde se reunía a los festejos patrios del 25 de Mayo, que recién comenzarían a celebrarse en el pueblo con la llegada de la educación, la instalación el Taller Regional y de la distintas instituciones que seria las fuerzas vivas, con un marco legal y sello indiscutible del progreso.

Y siempre quedara en el recuerdo de los pobladores los pioneros de esta historia y desde este origen con la unión de tantas personalidades diferentes, proveniente de tantos lados del mundo, con idiosincrasias tan desiguales, con una carga emotiva y un propósito individual, con costumbres traídas desde sus países de origen, se juntaron y se encaminaron hacia el futuro aún incierto, por eso la importancia de la historia la que nos permiten estar transitando este perfecto presente.

Hoy nos encontramos en un nuevo festejo Patrio, aquel que se gestó en la Argentina del 1810, que vivió un centenario y festejo un bicentenario, pero que hace más de cien años se festeja también en este pueblo de Las Higueras, con los que hicieron propia esta gesta que se empezaba a vislumbrar como su propio grito de libertad y aunque confluyeron desde distintos lugares ya eran parte del país y se sintieron como en casa desde que pisaron nuestro suelo. No es raro que cada uno de nosotros tenga un inmigrante en su entorno, sin embargo, fuimos creciendo con el acento del idioma del abuelo y las costumbres adquiridas en este terruño que les ofreció la posibilidad de formar su propio hogar.

Empieza a latir el festejo del 25 de mayo en este Siglo XXI, donde la gente de este maravilloso pueblo degustara el locro patrio, una comida típica del norte de nuestro país, las empanadas y los pastelitos que ya eran conocidos por 1810 y sobre todo el reencuentro con los amigos para compartir una vez más un día de fiesta, costumbre tan importante por estos lugares del mundo ya que siempre unidos estaremos mejor y hará de nuestra vida la mejor.

FELICITACIONES!!!!
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